
En los procesos farmacéuticos, biotecnológicos y de manufactura controlada, no todos los riesgos microbiológicos aparecen como consecuencia de una desviación evidente. Existen momentos operativos en los que las condiciones habituales del proceso cambian y, con ello, también puede aumentar el riesgo de contaminación.
La exposición inesperada de una línea de llenado, la apertura de un tanque, reactor o mezclador que normalmente permanece cerrado, así como el reinicio de operaciones después de un paro prolongado, son algunos ejemplos en los que conviene evaluar si las condiciones microbiológicas del área continúan siendo adecuadas.

En estos escenarios, la biodescontaminación con Vapor de Peróxido de Hidrógeno al 35% puede convertirse en una herramienta para restablecer condiciones controladas antes de reiniciar la operación.
Este proceso permite tratar superficies y ambientes críticos y alcanzar una contundencia de 99.9999% sobre microorganismos resistentes. Además, dependiendo de las características de la instalación, es posible realizar la biodescontaminación de líneas completas de hasta 1,000 m³ en un solo ciclo de aproximadamente 10 horas.
La clave no está únicamente en reaccionar cuando aparece una contaminación microbiológica, sino en reconocer aquellos momentos en los que el proceso ha quedado expuesto y actuar de manera preventiva.
En Sanieren.Tech acompañamos a las empresas en la evaluación e implementación de procesos de biodescontaminación de acuerdo con las características de cada instalación.
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